03 febrero 2008

El problema de los Williams FW30 podría ser mucho más grave de lo que parece


Todos recordaréis que el pasado viernes, durante el primer día de entrenamientos en el Circuit de Catalunya, el Williams FW30 de Kazuki Nakajima se salió violentamente de pista a final de recta, impactando fuertemente contra las protecciones. Por suerte, el piloto japonés salió ileso del incidente, pero casi inmediatamente fue suspendido el día de pruebas para el otro FW30, el de Nico Rosberg, por tener indicios que el problema podría replicarse en el monoplaza del joven alemán.
Desde la escudería británica, se explicó que el accidente de Nakajima se había producido por la rotura de una de las fijaciones del alerón delantero, y se presumía que el problema podía ser de fabricación del elemento. Desde Grove, se fletaron nuevas piezas para la jornada del sábado, pero tras haber estado todo el sábado realizando diversas pruebas en pista con unos tiempos discretos, Williams decidió cancelar los test definitivamente para intentar solucionar el problema en la fábrica. ¿Defecto de fabricación? ¿Llegan nuevas piezas y no se soluciona el problema? Parece que el problema no es tan trivial como un defecto de fabricación del ala delantera, y los amigos de SportLifePress nos aseguran que es un defecto de diseño del reparto de pesos del FW30.Las versiones oficiales, recogidas en Autosport, nos acercan las palabras del Director Técnico, Sam Michael: “Hemos tenido algunas cuestiones con el alerón, que no podemos resolver durante este test a corto plazo”. Las palabras de Nakajima también son sospechosas: “Teníamos el alerón modificado, pero se decidió que necesitábamos hacer más modificaciones en la fábrica, porque tenemos otros aspectos mecánicos que necesitamos revisar”. Las buenas sensaciones del Williams FW30 en Valencia no se han visto refrendadas en el Circuit de Catalunya, y Nakajima tiene sus sospechas: “Barcelona es un circuito muy rápido y bacheado, y el problema con el alerón ha aparecido en un circuito como éste”.
El problema fue detectado cuando Nakajima cargó el coche de combustible para disponerse a realizar un simulacro de carrera. Las investigaciones del equipo concluyeron que el alerón delantero ya se había empezado a romper en la chicane de entrada a la recta de meta. Cuando Nakajima intentó frenar los más de 300 km/h de su Williams para negociar la primera de derechas del Circuit, el alerón acabó de romperse, provocando el fuerte accidente del japonés. El defecto de fabricación fue la primera hipótesis, pero al recibir ayer nuevas piezas y comprobar que el problema persistía, Williams decidió hacer las maletas para volver a la fábrica: el problema estaba en el diseño. Un reparto de pesos demasiado agresivo les había dado ese plus de prestaciones que no tenía el FW29, pero expone el alerón delantero a unos esfuerzos que no aguanta en circuitos de alta velocidad como Montmeló.
Si, efectivamente, el problema es de diseño, la solución puede ser un verdadero laberinto. Recordemos que el año pasado, con el asunto de espionaje, Pedro de la Rosa nos aclaró que el reparto de pesos de un monoplaza ya diseñado sólo puede cambiarse en un margen muy pequeño, ya que cambios significativos requieren de un nuevo diseño desde cero. Veremos cómo se las ingenia Williams para preparar los test de Jerez de la próxima semana, pero de confirmarse que el reparto de pesos del FW30 no es el correcto, podemos estar hablando de unas consecuencias técnicas importantes para los británicos

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